¿Cuánto tiempo se puede vivir con un LVAD? Guía completa

Los dispositivos de asistencia ventricular izquierda (LVAD, por sus siglas en inglés) han cambiado el tratamiento de la insuficiencia cardíaca avanzada. Pacientes y familias se plantean una y otra vez la misma pregunta: ¿cuánto tiempo se puede vivir con un LVAD? Esta guía reúne lo que muestran los mejores estudios disponibles, qué influye en el pronóstico y cómo es la vida con el dispositivo.

Las cifras que aparecen a continuación describen a grandes grupos de personas, no a ninguna persona en particular. Su equipo de VAD conoce su situación y es la mejor fuente para resolver sus dudas sobre su propio pronóstico.

La respuesta breve

  • En MOMENTUM 3, el mayor ensayo sobre el HeartMate 3, el 58,4 % de los pacientes seguía con vida cinco años después del implante.
  • En el registro estadounidense Intermacs, el 85,9 % de las personas con una bomba de levitación magnética, como el HeartMate 3, seguía con vida un año después del implante; el 60,2 %, a los cinco años, y el 51,8 %, a los siete años.
  • Algunas personas han vivido con un LVAD entre 14 y 16 años.
  • La edad, el estado de salud general, el momento del implante y la forma en que se manejan las complicaciones: todo ello influye.

Qué es un LVAD

Un LVAD es una bomba mecánica que se implanta en el pecho para ayudar a un corazón debilitado a bombear sangre al resto del cuerpo. Se utiliza en personas con insuficiencia cardíaca avanzada, ya sea mientras esperan un trasplante de corazón o como tratamiento a largo plazo cuando el trasplante no es una opción.

El sistema tiene tres partes principales:

  • la bomba, implantada junto al corazón
  • el driveline, un cable que sale del cuerpo a través de la piel y conecta la bomba con el equipo externo
  • un controlador y una fuente de alimentación, normalmente dos baterías, que se llevan encima

Los LVAD han avanzado mucho desde la década de 1960. Las bombas actuales son más pequeñas y duraderas, pero vivir con una sigue implicando el cuidado diario del equipo y del driveline, y un seguimiento periódico con su equipo de VAD.

Tasas de supervivencia con LVAD: lo que muestran los estudios

El ensayo MOMENTUM 3

MOMENTUM 3 comparó el HeartMate 3 con el HeartMate II, un modelo más antiguo, en 1.020 pacientes. A los cinco años, el 58,4 % de los pacientes con un HeartMate 3 seguía con vida, frente al 43,7 % de los que tenían un HeartMate II. Los accidentes cerebrovasculares, las hemorragias y los coágulos de sangre en la bomba también fueron menos frecuentes con el HeartMate 3 (Mehra et al., JAMA 2022).

Dos datos ayudan a interpretar estas cifras. Las personas que recibieron un trasplante de corazón solo se contabilizaron hasta el momento del trasplante, por lo que las cifras describen la supervivencia con la bomba implantada. Además, el estudio lo financió Abbott, que fabrica ambas bombas.

El registro estadounidense Intermacs

Intermacs, gestionado por la Society of Thoracic Surgeons, recopila datos de pacientes con LVAD de todo Estados Unidos. Su informe de 2025 abarca 28.029 bombas implantadas de 2015 a 2024. Entre las personas con una bomba de levitación magnética, como el HeartMate 3, el 85,9 % seguía con vida un año después del implante; el 60,2 %, a los cinco años, y el 51,8 %, a los siete años (Nayak et al., Annals of Thoracic Surgery 2026).

La edad influye. En el mismo informe, las personas de 65 años o más tuvieron una supervivencia del 80,6 % al año y del 51,1 % a los cinco años.

¿Cuánto tiempo se ha llegado a vivir con un LVAD?

Hoy en día, muchas personas viven cinco años o más con un LVAD, y algunas, mucho más. Unos médicos de Catar describieron el caso de un paciente que llevaba 16 años asistido por el mismo HeartMate II (Chawa et al., Clinical Case Reports 2025), y un equipo de Suecia publicó otro de 14 años con la misma bomba (Hallberg Kristensen et al., ASAIO Journal 2024).

Qué influye en cuánto tiempo se vive con un LVAD

  • Edad y estado de salud general. Por lo general, los pacientes más jóvenes y los que tienen menos problemas de salud adicionales evolucionan mejor.
  • Momento del implante. Las personas que reciben un LVAD antes de que su enfermedad se agrave demasiado a menudo tienen mejores resultados.
  • Tipo de bomba. En MOMENTUM 3, con el HeartMate 3 hubo mayor supervivencia y menos accidentes cerebrovasculares, hemorragias y coágulos en la bomba que con el HeartMate II, un modelo más antiguo.
  • Seguir su plan de cuidados. Tomar la medicación tal como se la han recetado, cuidar el driveline, mantener el equipo con alimentación eléctrica y acudir a las citas de seguimiento: todo ello influye en su evolución.
  • Experiencia del centro. Los hospitales con más experiencia en LVAD tienden a obtener mejores resultados.
  • Función del corazón derecho. Si el lado derecho del corazón también está débil, el manejo del LVAD es más difícil y los resultados pueden verse afectados.
  • Complicaciones. Las infecciones, las hemorragias y los problemas del dispositivo, así como la rapidez con que se tratan, influyen en la supervivencia.

A la espera de un trasplante o como terapia a largo plazo

Un LVAD se utiliza de dos formas principales. Como puente al trasplante, mantiene con vida a la persona y mejora su salud hasta que haya disponible un corazón de donante, lo que puede tardar meses o años. Como terapia de destino, es el tratamiento a largo plazo para las personas que no pueden recibir un trasplante.

Puede que la diferencia importe menos de lo que parece. En MOMENTUM 3, la ventaja del HeartMate 3 sobre el HeartMate II fue similar en ambos grupos. Entre los pacientes con HeartMate 3, el 76,8 % de los que tenían como objetivo un trasplante y el 73,2 % de los que recibían terapia a largo plazo seguían con vida dos años después sin haber sufrido un accidente cerebrovascular incapacitante ni haber necesitado una operación para retirar o sustituir una bomba que funcionaba mal. Las personas en terapia a largo plazo eran, en promedio, mayores: 63 años frente a 55. Los planes también cambian: el 13,5 % de los pacientes que en un principio se consideraron no candidatos a un trasplante recibió uno en un plazo de dos años. Los autores sugirieron que quizá sería mejor sustituir las dos etiquetas por una única estrategia (Goldstein et al., JAMA Cardiology 2020).

Calidad de vida con un LVAD

La supervivencia es solo una parte del panorama. Muchas personas describen mejoras reales después del implante:

  • más energía y capacidad para realizar las actividades diarias
  • mejor tolerancia al ejercicio
  • mejor descanso
  • menos síntomas de insuficiencia cardíaca, como la falta de aire y la fatiga

Vivir con un LVAD también conlleva dificultades:

  • la bomba necesita alimentación eléctrica en todo momento, por lo que hay que llevar y cambiar las baterías
  • algunas actividades están restringidas, sobre todo en el agua o cerca de ella
  • revisiones periódicas y, a veces, hospitalizaciones
  • el riesgo de complicaciones relacionadas con el dispositivo

Aun así, muchas personas retoman el trabajo, los viajes y sus aficiones. En el día a día, el controlador y las baterías van con usted a todas partes. La ropa con bolsillos integrados, como nuestras camisetas y camisetas de tirantes LVAD y nuestros pantalones cortos LVAD, los mantiene cerca del cuerpo en lugar de en una bolsa. Para saber más sobre cómo llevar su equipo, consulte nuestra guía de baterías del LVAD y nuestra guía de accesorios para llevar el equipo del LVAD.

Complicaciones y cómo se manejan

Los LVAD han mejorado mucho la supervivencia en la insuficiencia cardíaca avanzada, pero conllevan riesgos. Entre las complicaciones frecuentes figuran:

  • infecciones, sobre todo en el punto donde el driveline sale a través de la piel
  • hemorragias, a menudo en el estómago o el intestino
  • accidente cerebrovascular u otros coágulos de sangre
  • mal funcionamiento o fallo del dispositivo

Con las bombas actuales, estas complicaciones son menos frecuentes que antes. En el informe de Intermacs de 2025, cinco años después del implante, el 73,5 % de los pacientes no había tenido ninguna hemorragia gastrointestinal, el 81,8 % no había tenido ningún mal funcionamiento del dispositivo y el 87,1 % no había tenido ningún accidente cerebrovascular.

Entre las formas de reducir estos riesgos figuran:

  • Prevención de infecciones: un cuidado minucioso del driveline y una buena higiene.
  • Manejo de la anticoagulación: encontrar el equilibrio entre el riesgo de coágulos y el riesgo de hemorragia.
  • Seguimiento periódico: para detectar pronto los problemas.
  • Educación del paciente: saber manejar el dispositivo, reconocer las señales de alarma y saber cuándo pedir ayuda.
  • Estilo de vida: la dieta, programas de ejercicio diseñados para pacientes con LVAD y formas de manejar el estrés.

El aspecto emocional de vivir con un LVAD

Es fácil pasar por alto el aspecto psicológico de la vida con un LVAD, pero es importante para el bienestar general. Entre las dificultades frecuentes figuran:

  • la preocupación por que el dispositivo falle o se quede sin energía
  • el bajo estado de ánimo asociado a los cambios en el estilo de vida y a depender del dispositivo
  • la inquietud por la imagen corporal debido al equipo que queda a la vista
  • la tensión en las relaciones personales y en la vida familiar

La orientación psicológica, los grupos de apoyo para pacientes y cuidadores, la terapia cognitivo-conductual y la terapia familiar pueden ser de ayuda. Muchos programas de LVAD ya incluyen el apoyo psicológico como parte de la atención habitual.

Cómo está mejorando la tecnología de los LVAD

Cada generación de bombas ha mejorado respecto a la anterior:

  • Las bombas de flujo continuo han sustituido en gran medida a las antiguas bombas de flujo pulsátil. Son más pequeñas y duraderas.
  • Levitación magnética: el rotor del HeartMate 3 flota en un campo magnético, lo que reduce el desgaste y está pensado para ser menos agresivo con las células sanguíneas.
  • Alimentación eléctrica: las baterías han mejorado y la transferencia inalámbrica de energía está en desarrollo.

Los investigadores también trabajan en:

  • sistemas totalmente implantables, sin un driveline que atraviese la piel, lo que reduciría mucho el riesgo de infección
  • bombas más pequeñas que puedan implantarse con una cirugía menos invasiva
  • bombas que adapten su velocidad a la actividad que usted realice
  • nuevos materiales que el cuerpo tolere mejor, para reducir los coágulos y las infecciones
  • una mejor asistencia al ventrículo derecho cuando falla, y enfoques regenerativos, como combinar la terapia con LVAD y tratamientos con células madre

Estas tecnologías se encuentran en distintas fases de investigación, pero apuntan a mejores resultados para los futuros pacientes.

Conclusión

Entonces, ¿cuánto tiempo se puede vivir con un LVAD? Depende de cada persona, pero con las bombas actuales más de la mitad de los pacientes sigue con vida cinco años después del implante, y algunos viven mucho más. Con un LVAD, la calidad de ese tiempo importa tanto como su duración.

Si está pensando en un LVAD o vive con uno, colabore estrechamente con su equipo de VAD, manténgase al día sobre su dispositivo y su salud, y póngase en contacto con otros pacientes y cuidadores. La vida con un LVAD tiene sus dificultades, pero a muchas personas les aporta tiempo con su familia, nuevos recuerdos y el regreso a las cosas que les encantan.

Fuentes

  1. Mehra MR, Goldstein DJ, Cleveland JC, et al. Five-year outcomes in patients with fully magnetically levitated vs axial-flow left ventricular assist devices in the MOMENTUM 3 randomized trial. JAMA. 2022;328(12):1233-1242. PubMed
  2. Nayak A, Cascino TM, DeFilippis EM, et al. The Society of Thoracic Surgeons Intermacs 2025 annual report: focus on outcomes in older adults. Ann Thorac Surg. 2026;121(1):15-38. PubMed
  3. Goldstein DJ, Naka Y, Horstmanshof D, et al. Association of clinical outcomes with left ventricular assist device use by bridge to transplant or destination therapy intent: the MOMENTUM 3 randomized clinical trial. JAMA Cardiol. 2020;5(4):411-419. PubMed
  4. Chawa Y, Habib MB, Chapra A, Elbdri S. Longest known survivor with HeartMate II continuous-flow left ventricular assist system: a case report of the 16-year success story. Clin Case Rep. 2025;13(1):e9695. PubMed
  5. Hallberg Kristensen A, Svenarud P, Lund LH, Najjar E. The longest living patient supported with left ventricular assist device (14 years). ASAIO J. 2024;70(10):e147-e149. PubMed

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